jueves, 22 de mayo de 2014

LOS INCAS Y LA CONQUISTA.

    Antes de la aparicíón de los Incas, cuyos primeros
fundadores, según las leyendas recogidas por los cronistas,
fueron Manco Cápac y Mama Ocllo, quienes emergieron
del Lago Titicaca y se asentaron en el Cusco, existía en el
inmenso territorio de América, y en especial del Perú,
muchas culturas con un gran desarrollo en arquitectura,
cerámica, textiles, etc.

    Se ha descubierto no hace muchos años en Caral, al norte
de Lima, una de las más antiguas culturas de la humanidad.

    Cuando estudiábamos en Primaria, se nos enseñaba acerca
de la existencia de un máximo de 8 a 10 culturas principales,
entre ellas: las de Chavín en la sierra del departamento de
Ancash; Mochica y Chimú, en los departamentos de La
Libertad y Lambayeque, además de Paracas y Nazca en Ica;
Tiahuanaco en Puno y otras culturas más. Sin embargo, los
nuevos descubrimientos arqueológicos han dado paso a otras,
como la Cultura Chachapoyas, Huari,Vicús, Caral, etc.

    Aparte de los Tallanes, los Chancas, los Pocras y algunas
otras, que no dudamos irán en aumento conforme se produzcan
los nuevos hallazgos.

   Descubrimientos que asombran no sólo por su arquitectura,
como ocurre en Choquequirao y Kuélap, sino también por
el maravilloso trabajo de adornos de oro, plata y piedras
preciosas o semi-preciosas.

   El vestuario de oro del señor de Sipán en Lambayeque,
perteneciente a la cultura Mochica o Moche, asombró al mundo
entero porque no se había visto tal fastuosidad en una cultura
Pre-Inca, a tal punto que este vestuario, fue exhibido en las
principales capitales de los países más desarrollados y hoy
se puede apreciar en el Museo Tumbas Reales de Sipán
en la ciudad de Chiclayo, al norte de Lima.

   Por lo tanto, no sólo los Incas tuvieron el privilegio de
asombrar a los conquistadores hispanos con su gran riqueza,
sino, también aquellas culturas doblegadas por el Imperio
Incaico.  Y no se piense que sólo 200 intrépidos conquistadores
hispanos se hicieron de tan inmenso territorio, fácilmente, que
la conquista fue un paseo como se suele decir.

   Recordemos que al principio, los Incas fueron sorprendidos
por la estrategia hispana del ocultamiento o escondite en
Cajamarca en donde los hispanos se escondieron y luego
repentinamente aparecieron aturdiendo a los Incas con el
atronador ruido de las armas de fuego desconocidas en el
Imperio, lo que hizo huir a los guerreros incas en estampida.

Unido al ataque de la caballería y a los perros de guerra,
permitieron a los españoles, la captura del Inca Atahualpa
y posteriormente en la consolidación de la conquista, donde
utilizaron a los indios "nicaraguas" que trajeron desde
"Tierrafirme" (Panamá) que era el lugar desde el cual
embarcaban a miles de indios de esas latitudes para que
les sirvieran a los conquistadores como aliados o auxiliares.

   Posteriormente, cuando los Incas reaccionaron; hicieron
grandes levantamientos y llegaron a poner en sitio a la ciudad
del Cusco, la cual estaba dominada por los españoles, quienes
en alianza con los cusqueños habían desalojado precisamente
a los quiteños de Atahualpa.

    Desde Lima, Francisco Pizarro envió varias expediciones
para auxiliar a sus hermanos en el Cusco, y todas ellas fueron
exterminadas por las huestes incas al servicio de Manco Inca.

     Es así como en el sitio del Cusco, cuando los españoles se
encontraron con una especie de saco dejado adrede por los
guerreros incas, lo abrieron y  encontraron dentro, las cabezas
de los comandantes de esas expediciones.

    Luego, sitiaron Lima durante algún tiempo, hasta que los
hispanos hicieron caer al general en una emboscada en la propia
ciudad, utilizando el mismo ardid del ocultamiento o el escondite,
saliendo intempestivamente de sus guaridas y matando al Jefe*.

    Los Incas aprendieron a guerrear contra los españoles,
hacían huecos para que los caballos cayeran en ellos y en
realidad, no se dieron por vencidos en ningún momento.

   Luego que desaparecieron los principales generales de
Atahualpa: Calcuchímac, Rumiñahui y Quisquis, los españoles
tuvieron que enfrentarse a Manco Inca, el gran rebelde, quien con
una estratagema logró huír del Cusco, en donde estaba preso y
custodiado por Hernando Pizarro.

   Le obsequió al conquistador una estatua de tamaño natural de
oro que representaba a un Inca y le dijo que habían muchas más,
que si lo soltaba, se las traería.

   Don Hernando cayó en el engaño y Manco Inca se escapó,
causándoles grandes estragos a los conquistadores, al punto
que uno de los hermanos de Francisco Pizarro, don Juan, murió
en el asedio a Sacsayhuamán a causa de las pedradas que recibió
de parte de los Incas.
 
  Ahora nos admiramos de las construcciones de piedra que
aún perduran y que constituyen una maravilla del mundo, como
lo es Machu Picchu, y sin embargo, existen otros vestigios del
mundo mágico desaparecido y que costó miles de vidas a través
de los tiempos.

   Las ruinas de Kuélap, de la cultura Chachapoyas en la
Selva Peruana. Las Huacas del Sol y de la Luna, así como la
ciudadela de Chan Chan en Trujillo en la costa peruana,
unidas a Sacsayhuamán, Ollantaytambo, Pisac en el Cusco, la
Capital Arqueológica de América, son vestigios de una civilización
que aún está por descubrirse.

 San Borja, 22 de mayo del 2014.

EMILIO ULISES ROBLES HORA.
 
*Titu Yupanqui. Según el historiador José Antonio Del Busto
  Duthurburu, autor del libro: "La Conquista del Perú", de donde
  se tomaron algunos datos consignados en este artículo.

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